Basílica de San Lorenzo
Esplendor barroco y devoción en honor a San Lorenzo
Majestuoso templo barroco, construido entre 1608 y 1703 sobre una antigua iglesia gótica.
La escasez de recursos económicos hizo que, en varias ocasiones, los propios ciudadanos y trabajadores participaran en su construcción, donando sus jornales sin esperar recompensa alguna.
Su retablo mayor, tallado en 1678 por Sebastián de Ruesta y decorado por Bartolomé Vicente, es una auténtica joya del barroco.
La pieza escultórica más emblemática de la basílica es el busto relicario de San Lorenzo, patrón de la ciudad.
Destaca también la sacristía mayor, una estancia de gran valor artístico que conserva un importante conjunto de mobiliario original, pinturas religiosas y objetos litúrgicos, representando uno de los espacios más singulares del conjunto.



