La leyenda de San Jorge
San Jorge: una victoria que se convirtió en mito
La Leyenda de San Jorge relata la historia de un misterioso guerrero de origen turco, llamado Mehtap, que luchó en la batalla de Alcoraz en 1096. La ciudad musulmana de Wasqa (Huesca) era asediada por los cristianos cuando, en medio del combate, apareció un caballero de armadura blanca con una cruz roja. Su destreza en la lucha fue clave para la victoria de los cristianos, permitiendo que Huesca volviera a ser cristiana y pasara a llamarse Osca.
Tiempo después, Pedro I de Aragón, hijo del rey Sancho Ramírez, intentó convencer a Mehtap para que lo ayudara a evangelizar y expandir sus territorios en la Reconquista, pero el guerrero rechazó la oferta y desapareció.
Una noche, mientras acampaba, Mehtap conoció a un anciano llamado Haiku, quien resultó ser un dragón camuflado. A la mañana siguiente, al despertar, encontró un manto rugoso y escamado que había cubierto su cuerpo durante la noche, lo que hizo sospechar que su visitante no era humano.
Días después, Mehtap regresó a la ciudad solo para encontrarla devastada por el fuego, con sus habitantes calcinados. En el Cerro de Alcoraz, fue atacado por un dragón de piel cambiante, que resultó ser Haiku, quien proclamó que los dragones volverían a gobernar el mundo.
Durante una feroz batalla, Mehtap esquivó las llamas del dragón y, aprovechando su capacidad de materializar armas a partir de los tatuajes de su cuerpo, logró clavarle una lanza, debilitándolo. Finalmente, lo atravesó con una segunda lanza, causando su muerte.
La sangre del dragón, de un rojo intenso, quedó impregnada en la armadura de Mehtap, formando franjas rojas sobre un fondo dorado, similar a la actual bandera de Aragón.
Poco después, Pedro I regresó victorioso del Levante y declaró a Mehtap como San Jorge, el patrono y salvador de la ciudad de Huesca. En su honor, se levantó una ermita en el Cerro de San Jorge, y cada 23 de abril se conmemora su victoria, aunque pocos conocen la verdadera historia del caballero que venció al dragón.