La Leyenda del Sertorio
El general romano que convirtió Huesca en escuela de líderes
En el siglo I a.C., Quinto Sertorio, un general romano rebelde, convirtió Osca (la actual Huesca) en centro de su poder en Hispania. Leal a la causa popular de Mario frente a la aristocracia de Sila, Sertorio halló en estas tierras el lugar perfecto para plantar cara a Roma.
Supo ganarse el apoyo de los pueblos indígenas —especialmente de los celtíberos— gracias a su carisma, su capacidad estratégica y su respeto por las costumbres locales. Tan firme fue esa alianza que se decía que Sertorio hablaba como un hispano más y que, en su presencia, una cierva blanca, enviada por la diosa Diana, le susurraba los secretos del porvenir.
Sertorio instaló en Huesca una especie de escuela para jóvenes nobles hispanos, donde aprendían latín, literatura y artes militares. Según las fuentes, aquella pequeña “academia” aspiraba a formar una nueva élite hispana capaz de liderar la resistencia al poder de Roma.
Pero su éxito no duraría. En el año 72 a.C., una traición cambió el curso de la historia: Perpenna, uno de sus lugartenientes, conspiró contra él. Durante un banquete, aprovechó un descuido para asesinarlo. Así cayó Sertorio, no en el campo de batalla, sino por la mano de quienes en otro tiempo lo seguían.
Su figura, sin embargo, quedó envuelta en la leyenda: la del romano que hizo de Huesca su Roma, y de Hispania, una patria de dignidad y resistencia.