Palacio de Villahermosa
Un palacio entre siglos y arte
En pleno casco antiguo de Huesca, el Palacio de Villahermosa se alza con sobriedad y elegancia renacentista. Pero tras su imponente fachada de ladrillo se esconde una auténtica joya del arte mudéjar aragonés: un alfarje policromado del siglo XIII, considerado uno de los más valiosos del territorio.
Este artesonado, redescubierto durante las obras de rehabilitación del edificio a comienzos del siglo XXI, permaneció oculto durante décadas bajo falsos techos. Hoy, tras una cuidada restauración, corona el patio interior del actual Centro Cultural Ibercaja, revelando una explosión de formas, escudos y colores que narran siglos de historia familiar, simbología heráldica y destreza artística.
Con sus jácenas decoradas con el Señal Real de Aragón, sus escudos pintados al temple y una combinación cromática donde dominan el rojo, el azul y el amarillo, este alfarje no solo embellece el espacio, sino que lo conecta con otros grandes ejemplos del mudéjar aragonés, como la techumbre de la catedral de Teruel.
Una visita al Palacio de Villahermosa es, por tanto, mucho más que un paseo por la historia noble de Huesca: es también una oportunidad única para contemplar una obra excepcional del arte medieval peninsular, escondida durante siglos y hoy recuperada para el disfrute de todos.