Parque Miguel Servet

El pulmón verde de Huesca

En pleno centro de Huesca se abre el Parque Miguel Servet, el mayor y uno de los más antiguos de la ciudad. Su trazado moderno se aprobó en 1928 y se inauguró oficialmente en 1930, pero sus raíces se hunden mucho más atrás: el parque ocupa el solar de los célebres jardines de la familia Lastanosa, el mecenas oscense Vincencio Juan de Lastanosa (siglo XVII), cuyo palacio y parterre manierista —con estanque navegable— hicieron famosa a la ciudad en toda la corte. Aquellos jardines desaparecieron con el tiempo, pero su memoria pervive en el espíritu botánico del parque actual.

Hoy, el parque despliega una vegetación generosa que combina sombra, agua y paseos. Entre sus especies destacan tejos, magnolios, sauces, castaños de Indias, moreras, acacias, tilos, arces, laureles y cedros —tanto comunes como del Himalaya—, además de varios ejemplares singulares de ginkgo biloba, ese “fósil viviente” asociado a la longevidad. La lámina de agua y los estanques aportan hábitats para aves y especies acuáticas, de modo que no es raro observar tórtolas, petirrojos, mirlos o carboneros entre la fronda.

Accesos y paseos con carácter

El acceso principal, por la calle Rioja, conduce bajo la sombra de plátanos y tilos hacia el quiosco de la música, núcleo de conciertos municipales en su origen y hoy escenario de diversas actividades. A la derecha se abre el Paseo Ramón Acín —o de Las Pajaritas—; a la izquierda, el itinerario infantil y evocador que reúne la Casita de Blancanieves, el monumento a Walt Disney y el estanque de nenúfares arropado por magnolios y un denso pinar de pino carrasco.

Las Pajaritas: icono de Huesca

En el Paseo Ramón Acín se alza la obra homónima del artista oscense (1888–1936), instalada en 1929. Dos pajaritas monumentales —de hierro y cemento— dialogan frente a frente sobre pedestales, en una pieza de líneas depuradas que se ha convertido en símbolo de la ciudad. A menudo se la presenta como un homenaje a la papiroflexia; en todo caso, su potencia formal y su historia la han hecho inseparable de la identidad de Huesca. La fuente fue restaurada en 1986, recuperando parte de su aspecto original tras las alteraciones sufridas en la posguerra.

La Casita de Blancanieves y el homenaje a Walt Disney

El rincón más fantástico del parque nació el 28 de junio de 1947 con la inauguración de la Casita de Blancanieves, una recreación del hogar del cuento popularizado por la película de 1937. Junto a la casita puede verse un mural cerámico con Blancanieves y los enanitos y un medallón de Walt Disney obra de José María Aventín; en 1967 el Ayuntamiento acordó un homenaje formal al cineasta, incorporando la placa de bronce que hoy contemplamos. Todo el entorno —rosaleda, nenúfares y pinar— refuerza ese aire de cuento que tanto gusta a las familias.

Memoria y literatura: George Orwell en el parque

El parque también guarda un espacio para la memoria histórica y literaria. En mayo de 2024 se inauguró un bajorrelieve dedicado a George Orwell, el escritor británico que combatió en el frente de Huesca durante la Guerra Civil y dejó testimonio en Homenaje a Cataluña. La obra —promovida por iniciativa ciudadana junto con la Orwell Society— se instaló en el propio Miguel Servet, cumpliendo, casi 90 años después, el deseo del autor de “tomarse un café en Huesca”.

Otras piezas y rincones

Desde la entrada por la avenida Juan XXIII, junto a la estatua dedicada a los reyes pirenaicos, se llega al gran lago y a los jardines del Solarium, perfumados de madreselva. Cerca esperan los jardines de Lastanosa, un pequeño guiño paisajístico que evoca al gran coleccionista y jardinero del Seiscientos. El parque, además, conserva su quiosco de música, fuentes, rosaleda y amplias praderas escalonadas en torno al estanque central, configurando microambientes ecológicos que enriquecen la biodiversidad urbana.

Eventos y actividades culturales

El Parque Miguel Servet también es un espacio vibrante de vida cultural y actividades locales. Durante el verano, el parque alberga conciertos, eventos teatrales y festivales que permiten a los oscenses disfrutar de su entorno natural mientras participan en la vida cultural de la ciudad. Además, se celebran eventos familiares y actividades al aire libre, como talleres de jardinería o exposiciones de arte al aire libre. El parque se convierte, en este sentido, en un lugar donde se funden la naturaleza y la cultura en un mismo espacio.

Conexiones y accesibilidad

El parque es fácilmente accesible, tanto a pie como en transporte público. Su ubicación en el centro de la ciudad lo convierte en un punto de encuentro natural para los habitantes de Huesca. Además, cuenta con amplias zonas de acceso sin barreras, lo que lo convierte en un lugar inclusivo para todos. También está muy bien conectado con otros espacios verdes y puntos de interés en la ciudad, lo que facilita su integración en el paisaje urbano de Huesca.